Armando Santos

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SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA

SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA

SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA.

Por Armando Gerardo Santos Uruñuela. 

 

El Santo es un icono de la cultura mexicana, un luchador justiciero que borró las fronteras entre la leyenda del personaje y la realidad del hombre detrás de la máscara. El Santo trasciende la ficción del superhéroe de historieta norteamericana, como Superman o el Hombre Araña, pues es real, un personaje fantástico a quien podrías encontrarte en la tienda de la esquina o en la arena de lucha. Como señala Jorge Ayala Blanco, es “alguien que ha cruzado la realidad y se ha adentrado en la leyenda: un hombre que llegó a ser campeón mundial de lucha libre en 1946 y que ha guardado por veinticinco años su secreto y lo ha hecho guardar por quienes lo rodean: una figura que encaja en todo lo que la imaginación crea de aventura, de hazañas audaces y caballeresca en que siempre triunfa el bien sobre el mal. En la pantalla un héroe anónimo; en la arena, el máximo luchador. Es El Santo” (Jorge Ayala Blanco en La búsqueda del cine mexicano. UNAM. 1974.  p. 295.).

 

RODOLFO GUZMÁN

 

Rodolfo Guzmán Huerta

Rodolfo Guzmán Huerta

Se llamaba Rodolfo Guzmán Huerta, nacido en Tulancingo, Hidalgo, México, un 23 de septiembre de 1917. Fue el quinto de los siete hijos que tuvieron el humilde matrimonio formado por Jesús Guzmán, el representante de una fábrica de máquinas de coser en Tulancingo, y Josefina Huerta, una bondadosa ama de casa. Cuando Rodolfo Guzmán tenía seis años de edad, la familia se trasladó a la Ciudad de México, en el popular y rudo Barrio de Tepito, a raíz de la hospitalización de la madre (se le infectó un brazo producto de una inyección mal aplicada; a fin de cuentas, la señora se recuperó y no le amputaron el miembro) y el deseo de superación de los Guzmán. El adolescente Rodolfo Guzmán mostró inclinación por el arte, le gustaba el dibujo y la arquitectura, estudió una breve temporada en la Academia de San Carlos (Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la UNAM), pero la precaria situación económica por la que atravesaba su familia le impidió continuar sus estudios artísticos.

 

Miguel “Black” Guzmán.

Miguel “Black” Guzmán.

Rodolfo trabajó en una fábrica de medias para dama, y dedicó su tiempo libre a la práctica del béisbol, el futbol americano, las artes marciales, Jiujitsu, y la lucha grecorromana (entrenaba en el Casino de la Policía de la Ciudad de México), por influencia de sus hermanos: Jesús “Pantera Negra” Guzmán (murió el 13 de agosto de 1934,  en un accidente en el ring durante una lucha contra “El Gato”, en una arena de Puebla; las crónicas periodísticas señalaron, con humor negro, el hecho de que “un Gato mató a una Pantera”); Miguel, conocido por el mote de “Black” Guzmán, también conocido como “El Indio de Tulancingo”, fue Campeón Mundial de Peso Medio, luego de vencer al “Tarzán” López, en 1941 (Miguel Guzmán murió en 1973, en la ciudad de México, a consecuencia una úlcera en el esófago que se le reventó tiempo atrás, en 1959, luego de una lucha contra El Demonio Rojo, en Acapulco); y Javier, el hermano menor, conocido como Jimmy Guzmán.

 

“Hombre Rojo”

“Hombre Rojo”

No está muy claro si “debutó como luchador profesional allá por el año de 1934 bajo el nombre de “Rudy” Guzmán, enfrentando al Francesito Eddie Palau”, según escribió su hijo, en el texto “La última batalla sobre el ring”, de su columna “Hablemos sin máscaras”, en el diario El Gráfico, de 12 de septiembre del 2014; o como afirman las investigadores Ana María Cortés y María Eugenia Martínez, en el artículo “Superhéroes de carne y hueso”, de la edición especial de la revista Somos, de 1999, “Rodolfo inició su carrera  el 28 de abril de 1934, en la Arena Peralvillo Cozumel, aunque la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) asegura que comenzó en 1935, en el Deportivo Islas, ubicado en la calle Vesta, de la Colonia Guerrero” (Tepito), de la Ciudad de México, con el mote de “Hombre Rojo”; la cuestión es que le agarró gusto al arte de las llaves y los costalazos, pues le ofrecía un modesto ingreso y muchas satisfacciones deportivas.

 

"Maruca", María de los Ángeles Rodríguez Montaño, esposa de Rodolfo Guzmán Huerta "El Santo".

“Maruca”, María de los Ángeles Rodríguez Montaño, esposa de Rodolfo Guzmán Huerta “El Santo”.

A inicios de la década de los 40, Rodolfo Guzmán se casó con Maruca, María de los Ángeles Rodríguez Montaño; el matrimonio tuvo diez hijos: Alejandro, María de los Ángeles, Héctor Rodolfo, Blanca Lilia, Víctor Manuel, Miguel Ángel, Silvia Yolanda, María de Lourdes, Mercedes y Jorge Guzmán Rodríguez (conocido en el mundo del pancracio como El Hijo de El Santo). De esta manera, combinó su profesión luchística con sus responsabilidades de esposo y padre de familia.

 

 

 

 

 

Demonio Negro.

Demonio Negro.

Rodolfo Guzmán luchó con su diminutivo y apellido, Rudy Guzmán, luego continuó su carrera bajo los apelativos de Constantino, “Hombre Rojo” (usaba una máscara porque, a consecuencia de la muerte de su hermano Miguel, su madre se oponía a que se dedicara a la lucha), “El Enmascarado”, “El Incognito”, “El Murciélago II” (perdió la máscara en un combate contra Bobby Arreola; y, posteriormente, también perdió el nombre, ya que el “Murciélago Enmascarado” original, Jesús Velázquez, obtuvo una orden de la Comisión Mexicana de Boxeo y de Lucha que prohibía a Guzmán usar ese nombre), “Demonio Negro” y, de nuevo, “Rudy Guzmán”.

 

 

 

NACE EL SANTO

 

Los inicios enmascarados de El Santo.

Los inicios enmascarados de El Santo.

 

Después, de un tiempo de estar fuera de la Empresa Mexicana de Lucha Libre (hoy EMLL), se fue a luchar a la empresa luchística de su maestro Jesús Lomelí, quien había rentado el Frontón Nacional para llevar a cabo las luchas. Posteriormente, debido a la escasa aceptación, Rodolfo Guzmán y su  instructor, el referee y programador Jesús Lomelí, regresaron a la empresa de Don Salvador Lutteroth, junto con el Murciélago Velázquez, por lo que don Jesús pensó en un atuendo plateado para un nuevo equipo de gladiadores; en cuanto al nombre de batalla, le ofreció a Rodolfo tres opciones: “El Diablo”, “El Santo” y “El Ángel”; Guzmán eligió “El Santo” (inspirado en el personaje Simon Templar, The Saint, protagonista de las novelas policiales de Leslie Charteris), un alias irónico, pues era un luchador rudo. También se adjudicó el mote de Enmascarado de Plata, en homenaje al luchador estadounidense Máscara de Hierro. Hay la versión de que El Santo diseñó y cosió su propia máscara haciendo uso de su experiencia como costurero en la fábrica de medias de nylon  (posteriormente El Santo encargaría sus máscaras, ahora de tela, así como sus mallas calzoncillos y botas, a Don Ranulfo López, un zapatero que vivía en uno de los departamentos de la vecindad propiedad de Rodolfo Guzmán, en la Colonia Morelos de la Ciudad de México; también le pasó el diseño para la máscara que usaba para comer, una creación de El Santo para hacer frente a sus múltiples compromisos sociales, banquetes y brindis,  sin revelar su identidad ni pasar molestias al probar los sagrados alimentos); aunque el diseñador de máscaras e hijo del zapatero y  fabricante de máscaras Antonio H. Martínez (quien confeccionó, en 1934, la segunda máscara de lucha libre en la historia al gladiador irlandés Ciclón Mackey, que también sería conocido como The Marvel Mask –el primer enmascarado fue Mario Núñez, quien debutó el 4 de marzo de 1934, luchando con el mote de “El Enmascarado”-) afirma que éste confeccionó la máscara plateada de cuero de cerdo que le costó a El Santo sólo siete pesos, pero equivalía a tener un verdadero infierno en el rostro,. El debut de El Santo ocurrió el 26 de julio de 1942, en la Arena México, en una batalla campal, todos contra todos. Muchos años después, El Santo haría la reseña dela histórica lucha: “El reloj marcó la hora, revisaba una vez más la pequeña maletilla para que no se me olvidara nada y ahí estaban la mallas, el calzón, las calcetas, la bata, las zapatillas y una máscara plateada que encerraría mi rostro para siempre, aunque en ese momento yo no lo sabía. Cuando subí al ring de la arena México alguien me grito: ‘¡Payaso!’,  con una fuerza que aún retumba en mis tímpanos. Mis nervios se aceleraron.  Siete enemigos tenía frente a mí en la campal: Murciélago Velázquez, Lobo Negro, Bobby Bonales, Ciclón Veloz, Ed Pavlosky, Bobby Rood, y Gorila Macías II. Ante ellos yo era un novato y veía en cada uno a un contrincante  que me haría pedazos. Al sonar el gong fue como un dulce despertar y me lancé contra uno y contra otro. De pronto tenía a todos encima,  pero lograba escabullirme y así llegue al final teniendo frente a mí al campeón Welter de la República: Ciclón Veloz, a quien  habría de enfrentar a una lucha de dos a tres caídas. Impuse mi estilo rudo y logré dominar a mi rival con una serie de rodillazos al estómago, que doblaron a mi enemigo, y, al ponerle las espaldas planas, los asistentes chiflaban,  pero yo iba a mi esquina sonriente. Así inicié el segundo episodio, pero recibí una lección al confiarme demasiado y sólo sentía en mi pecho los topes y las patadas voladoras del experimentado Ciclón, que logró vencerme. La rabia me carcomía los huesos y el alma sintiendo un crudo deseo de venganza. Salí a la tercera caída decidido a todo y empleé las armas prohibidas, le piqué los ojos y lo golpeé con los puños sin descanso. La indignación del público creció y exigía la descalificación mientras el réferi  Lomelí  intervenía enérgicamente,  pero yo, con la cabeza perdida, seguía mi labor destructora y empuje al réferi, lo cual provocó que me descalificara. Y perdí la lucha, pero gané con ello la atención del público y de la prensa que me bautizó como ‘El salvaje hipócrita’. Los encabezados decían: ‘¡No se recuerda un debut tan alharaquiento y sensacional!’  Así dio inicio un destino maravilloso para mí, que jamás imaginé”. Días después del combate, el agraviado Ciclón Veloz consiguió la pelea de revancha contra El Santo, naciendo una rivalidad entre ambos luchadores. Así inició la carrera del rudo luchador enmascarado, conocido como El Santo.

 

 

TRAYECTORIA EN LA LUCHA LIBRE

 

 

"Tarzán" López.

“Tarzán” López.

A lo largo de su extensa trayectoria en el pancracio, 48 años y más de diez mil peleas, El Santo enfrentó a temibles contrincantes. El 16 de agosto, de 1942, encabezó la lucha estelar en la Arena México, contra Bobby Bonales, quien lo derrotó en un reñido combate; pero el 4 de diciembre del mismo año, peleó contra el rudísimo Lobo Negro, a quien propinó una tremenda paliza en una lucha súper libre. El 21 de febrero de 1943, en una pelea por el Campeonato Nacional Welter contra su odiado rival Ciclón Veloz, conquistó el cetro de su peso. Todo marchaba muy bien para la dinastía Guzmán, pues, en marzo de 1943, su hermano “Black” Guzmán ganó el Campeonato Nacional Semicompleto. El 19 de marzo, Santo se vengó del Murciélago Velázquez, pues lo despojó del Campeonato Nacional Medio; y luego, en una pelea máscara contra la cabellera, terminó rapándolo. El 2 de abril de 1943, Don Salvador Lutteroth inauguró la Arena Coliseo,  en la cartelera aparecieron Black Guzmán contra el regiomontano Bobby Arreola, mientras la lucha estelar fue El Santo contra Carlos “Tarzán” López, quien era la figura principal de la época. “Tarzán” López derrotó a El Santo en dos caídas seguidas, reteniendo así el Campeonato Mundial Medio de la NWA. Luego de esta humillación, vino una mala racha para El Santo, el 11 de junio perdió el Campeonato Nacional Medio frente a Bobby Bonales… Pero, el 24 de septiembre, en la Arena Coliseo, obtuvo la revancha en la función que celebraba el décimo aniversario de la implantación de la lucha libre en México, en la cual El Santo y Bobby Bonales disputaban máscara contra cabellera, saliendo victorioso el Enmascarado de Plata y pelón Bobby Bonales.

 

El Santo (6 de noviembre de 1943).

El Santo (6 de noviembre de 1943).

A finales de 1943, comenzó a gestarse la leyenda de la identidad de El Santo, pues en una pelea el luchador Jack Blomfiel le arrebató la máscara, pero el astuto Santo tenía otra máscara plateada debajo, por lo que conservó su anonimato. Días después, El Santo ganó fama de gladiador salvaje cuando vapuleó a su rival Dientes Hernández, aplicándole una serie de fauls y dejándolo tendido en la lona; luego enfrentó a dos aficionados en el pasillo de la arena, por lo que el Enmascarado de Plata terminó en la cárcel. Los diarios de la Ciudad de México criticaron la brutalidad de El Santo y pronosticaron que llegaría a ser uno de los rudos más odiados de la época. En una entrevista concedida al periódico unomasuno, en enero de 1984, El Santo confesó: “Me gustaba enardecer a la gente, no sólo acababa con mis enemigos sino también con los réferis. Peleaba sucio y la gente me aplaudía, en ocasiones luchaba limpio y la ovación era mayor”. En mayo de 1944, El Santo sufrió un accidente automovilístico, pero se recuperó para dejar sin pelo al luchador Jack O’Brien, en un duelo máscara contra cabellera. El Santo acostumbraba luchar de pareja del Charro Aguayo, pero la relación se rompió y buscó hacer mancuerna con otro luchador. El elegido fue Salvador “Gory” Guerrero, con el cual formó “La Pareja Atómica”, que debutó el 19 de noviembre, derrotando al dúo integrado por Bobby Bonales y Jack O’Brien.

 

El Santo aprendió mucho de la técnica de Guerrero, incluyendo la llave “De a caballo”, que le dio una gran cantidad de victorias. Debido a que el luchador estadounidense Jack Reynolds dejó vacante el Campeonato Mundial Welter de la NWA, se organizó un torneo en el quedaron finalistas el búlgaro Pete Pancoff y El Santo; la lucha se celebró el 15 de mayo de 1946, resultando vencedor el Enmascarado de Plata. Pero no todo fue miel sobre hojuelas, el 20 de septiembre, el luchador letón de origen judío Wolf Ruvinskis, quien ese año había llegado a México, procedente de Argentina, le dio una tremenda paliza a El Santo, dejándolo fuera de actividad un par de semanas. El 14 de febrero de 1947, Jack O’Brien se vengó del Enmascarado de Plata arrebatándole, en una memorable lucha, el Campeonato Mundial Welter de la NWA. En marzo de 1949, los amigos Gory Guerrero y El Santo disputaron la final de un torneo que les daría el derecho a disputar el Campeonato Mundial Welter de la NWA. Gory Guerrero venció a El Santo, quien lo había convencido de bajar de peso y entrar al torneo; esta lucha fortaleció la amistad de “La Pareja Atómica”. Posteriormente, Gory Guerrero le quitó el Campeonato a Jack O’Brien.

 

 

El Santo vs Black Shadow.

El Santo vs Black Shadow.

El 9 de abril de 1950,  El Santo y Gory Guerrero enfrentaron a la pareja de luchadores conocida como “Los Hermanos Shadow”, integrada por los enmascarados Blue Demon y Black Shadow, siendo derrotados por estos, lo que originó una gran rivalidad deportiva. El 4 de noviembre de 1952, en la Arena Coliseo, El Santo y Black Shadow se presentaron en una lucha máscara contra máscara. La Arena Coliseo estaba llena, la cantidad de gente que estaba afuera, queriendo entrar, quintuplicaba a la que estaba adentro; la pelea estuvo muy reñida, Black Shadow desarrolló su lucha aérea, pero, al final, El Santo con unas tijeras, una patada entre las piernas y una rana venció a Black Shadow, despojándolo de su máscara e identidad (se llamaba Alejandro Cruz, y no era hermano real de Blue Demon, quien respondía al nombre de Alejandro Muñoz). Debido a que El Santo pretendió arrebatar la máscara de Black Shadow de una manera poco decorosa, Blue Demon intervino, sacando a El Santo del ring con un potente manotazo (a Blue Demon lo apodaban “El Manotas” porque tenía la mano pesada). A partir de ahí, Blue Demon se volvió luchador técnico y arreció su rivalidad con el luchador rudo El Santo. El 26 de septiembre de 1952, El Santo conquistó el Campeonato Mundial Welter de la NWA que poseía Bobby Bonales, quien a su vez se lo había arrebatado a Gory Guerrero, en una lucha en junio del 1951. El gusto no le duró mucho a El Santo, pues en el año siguiente, 1953, Blue Demon luchó contra El Santo, venciéndolo en dos caídas al hilo, por lo que obtuvo el derecho a disputar el Campeonato Mundial Welter de la NWA, mismo que ganó al derrotar a El Santo en tres caídas, propinándole se derrota más dolorosa, desde que perdió contra “Tarzán” López, en la lucha por el Campeonato Mundial Medio de la NWA, en 1943. En otra lucha histórica, “Los Hermanos Shadow” empataron con la pareja formada por los rudos El Santo y Cavernario Galindo, en una lucha que fue considerada por la prensa como El Combate del Año 1953. Al siguiente año, El Santo cambió de peso y derrotó al luchador chino Sugi Sito, para obtener el Campeonato Mundial Medio de la NWA.

 

El Santo vs Espanto I. 1963.

El Santo vs Espanto I. 1963.

El 27 de abril de 1956, ya consagrado como una estrella de la lucha libre, El Santo participó en la lucha estelar que inauguró la Nueva Arena México, en la cual hizo pareja con el luchador de máscara blanca el Médico Asesino, derrotando a sus rivales Blue Demon y Rolando Vera. Debido a su gran popularidad, Santo decidió volverse un luchador técnico; tomó de pretexto que en un combate en el que hacía equipo con Los Espantos I y II contra el Henry Pilusso, Rayo de Jalisco y Rito Moreno, sus compañeros rudos “se le voltearon”, dejándolo luchar solo contra los tres gladiadores técnicos que, como era de esperarse, le propinaron una tremenda paliza. El 5 de julio, Santo tomó la revancha contra Los Espantos I y II, en una lucha en la que hizo mancuerna con Henry Pilusso; a fin de cuentas, los técnicos ganaron para regocijo del público presente. Una vez instalado en el bando de los técnicos, en una vuelta de tuerca inesperada, El Santo hizo equipo con su antiguo archienemigo Blue Demon, en una lucha celebrada el 19 de abril de 1963. Pero no haría las paces con el Espanto I; pues, en octubre de 1963, lo derrotaría en una lucha máscara contra máscara.

 

El Santo, El Solitario y Mil Máscaras.

El Santo, El Solitario y Mil Máscaras.

En la década de los sesenta, El Santo hizo una mancuerna legendaria con el Rayo de Jalisco. Mientras que en los años setenta, la tercia con los enmascarados El Solitario y Mil Máscaras causaría furor entre la afición a la lucha libre. En los meses de agosto y septiembre de 1982, El Santo realizó su gira de despedida, con tres grandes peleas; la primera, el 22 de agosto, en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, luchó al lado de El Solitario contra Villano III y Rokambole, derrotando a los rudos, quienes reconocieron la trayectoria de El Santo, levantándolo en hombros al término de la batalla; la segunda, una semana después, en la Arena México, donde hizo equipo con Gran Hamada, contra Villano I y Scorpio, también saliendo victoriosos; la tercera y última, el 12 de septiembre de 1982, en el Toreo Cuatro Caminos, hizo mancuerna con Gory Guerrero, formando de nueva cuenta “La Pareja Atómica”, y se les unieron Huracán Ramírez y El Solitario, contra los “Misioneros de la Muerte”: El Texano, El Signo, Negro Navarro y El Perro Aguayo, resultando victoriosos los luchadores técnicos. Así, con esta última lucha, El Santo, el Enmascarado de Plata, concluyó su brillante trayectoria arriba del ring, tras ganar campeonatos de lucha, tanto nacionales (Peso Pesado Ligero, una vez; Pesado Medio, cuatro veces; de Parejas, con el Rayo de Jalisco, en dos ocasiones; y Peso Welter, dos veces) como internacionales (NWA, Peso Welter, dos veces; y NWA, Peso Medio, cuatro veces), arrebatar un sinnúmero de máscaras (Black Shadow, Espanto I, Lobo Negro, Halcón Negro, Bobby Lee y Golden Terror, entre muchas otras) y cortar innumerables cabelleras (Jack O’brien, Murciélago Velázquez, Chico Casasola, El Cavernario Galindo y El Perro Aguayo, entre otras).

 

 

HISTORIETA “SANTO. EL ENMASCARADO DE PLATA”

 

Número 1, de la historieta "Santo. El Enmascarado de Plata". Ediciones José G. Cruz.

Número 1, de la historieta “Santo. El Enmascarado de Plata”. Ediciones José G. Cruz.

A principios de los años 50, se volvieron muy populares en México las historietas noveladas, introducidas por Editorial Novaro: revistas en formato de “comic book”, 32 páginas, con atractivas portadas ilustradas a todo color en papel brillante e interiores de papel corriente en tintas negra, sepia o multicolor, con fotomontajes en fondos dibujados (realizados por José Trinidad Romero).  La temática era diversa, desde las historias patrias, hasta los superhéroes importados de los Estados Unidos, las novelas del corazón y los monitos nacionales. A pesar de ser un luchador rudo, El Santo gozaba de gran popularidad, por lo que Ediciones G. Cruz publicó, el miércoles 3 de septiembre de 1952, el primer número de “Santo. El Enmascarado de Plata”, un “¡Semanario Atómico!”, historieta de fotomontaje, en la que el bautizado “Enmascarado de Plata” era un personaje de fantasía: “¡El ídolo máximo de la lucha libre, convertido desde hoy en el más apasionante de los héroes de historieta! ¡Emociónese leyendo sus aventuras!”, rezaba el letrero de la portada del Semanario, en el que se apreciaba el dibujo de El Santo (con su máscara, calzoncillo y mallas plateadas) aplicándole una llave a un mafioso (en traje azul marino). El primer número de la historieta presentaba al Enmascarado de Plata, un luchador que defendía a unas personas del barrio de Santa Cruz, en la Ciudad de México, de las acechanzas de unos desalmados delincuentes; uno de los cuales hería de gravedad al enmascarado, quien en su lecho de muerte le pide a su hijo que continúe con la lucha a favor de la ley, usando su máscara plateada… Dieciséis años después, Santo, el Enmascarado de Plata, captura a los asesinos de su padre (una historia parecida a la de Bruce Wayne-Batman). Hubo muchas historietas protagonizadas por luchadores, como El Médico Asesino, Cavernario Galindo, Gory Guerrero, Black Shadow, Huracán Ramírez, El Solitario y Tinieblas, pero ninguna superó a la del Enmascarado de Plata, que se publicó hasta los años ochenta.

 

Historieta. "Santo. El Enmascarado de Plata". 1952. P. 3.

Historieta. “Santo. El Enmascarado de Plata”. 1952. P. 3.

Se vendieron miles de ejemplares de los primeros números de la revista, y debido al éxito la historieta comenzó a publicarse dos veces por semana. Años después, los tirajes llegarían a millones. El editor y dibujante José Guadalupe Cruz transformó a El Santo en un personaje mítico, que pasó de combatir al crimen organizado a luchar contra fuerzas de ultratumba, seres venidos de otros planetas, animales salvajes y villanos de orígenes diversos (momias, zombies, licántropos, selenitas, hombres monos de Marte, rinocerontes, osos, tigre, leones, el hijo de King Kong y la muerte misma, entre otros seres malignos). En ocasiones, resultaba imposible someter a El Santo a las arduas sesiones fotográficas, pues su agenda estaba saturada con giras luchísticas, rodajes de películas y presentaciones en eventos, así que Horacio Robles, el director de la historieta, se ponía la máscara de El Santo para salir de apuros. A partir de 1960, El Santo contó con nuevos aliados: el Jefe de la Policía, es decir, el representante de la autoridad que daba legalidad a los actos del héroe de la máscara de plata; Bobby, un niño “simpático y ocurrente”; Kyra, la hermosa maga blanca que estaba enamorada del luchador y soñaba con irse a vivir con él al Olimpo; Tunia, la sirena, otra novia del enmascarado; Artea, la reina del planeta Artea, valga la redundancia; e Ik, un enano originario del centro de la tierra. También surgieron nuevos e implacables adversarios: la Bruja, enemiga sobrenatural del Enmascarado de Plata; Bad Luck, maquiavélica mujer que hacía ver su suerte a El Santo; Indo, temible y poderoso capo de la mafia; Kroto, científico loco; Bongo, un monstruo tapajo con el poder de transformar al Enmascarado de Plata en un zombie; Cahuatzin, cacique malvado de una de las tribus que peleaban contra los aztecas; Alí Gazah, mago gurú; Manya, la bruja roja; y el hipnotista Tubek. A partir de 1965, se comenzaron a publicar recopilaciones de la historieta en formato digest (13 x 18 cm), de 258 páginas, con las portadas dibujadas por  José Guadalupe Cruz, quien recibía el crédito de “autor”.

 

 

Historieta "Santo. El Enmascarado de Plata". 1978.

Historieta “Santo. El Enmascarado de Plata”. 1978.

En 1974, Santo se enfrentó a su rival más temible, el editor José Guadalupe Cruz. Debido a sus múltiples compromisos en los sets cinematográficos y en las arenas de lucha libre, El Santo no acudió a una sesión fotográfica para la historieta; José Guadalupe Cruz lo sustituyó sin consultarlo por un hombre de gran musculatura, lo cual enfureció tanto al luchador que amenazó con llevarse su personaje a otra editorial. José Guadalupe Cruz, que también era de mecha corta, le gritó de forma prepotente al Santo: “Tú no te has dado cuenta de que el nombre soy yo, no tú, tú eres… ¡un mono con una máscara!” El pleito llegó hasta los tribunales, El Santo acusó al editor de abuso de confianza, pues le pagaba una “miseria” por concepto de regalías y exigió cese de la publicación de la historieta, ya que le pertenecían los derechos del personaje. José Guadalupe Cruz alegó que no debía pagar ni un centavo, pues él había creado el personaje al dotarlo de su personalidad, por tanto le correspondían la mitad de los ingresos del luchador por sus películas; además, había registrado el nombre y el título de la revista, por lo que tenía el derecho de continuar con su publicación.

 

Reportaje de "El Santo" sin máscara.

Reportaje de “El Santo” sin máscara.

El Santo logró que el juez ordenara el cierre, durante algunos días, de la editorial, y que José Guadalupe Cruz pasara un par de días en la cárcel. En venganza, el editor filtró al pasquín Vedetes y Deporte el nombre real de El Santo (Rodolfo Guzmán Huerta), así como unas fotos del luchador sin máscara, las cuales fueron publicadas por otros medio, como el Diario de México, y el programa de televisión Operación Convivencia. A fin de cuentas, José Guadalupe Cruz consiguió que el  Enmascarado de Plata saliera de la revista, siendo sustituido por el fisicoculturista Héctor Pliego, Míster México 1969, quien usó una máscara con la letra S blanca sobre un círculo negro en la frente, calzoncillo, cinturón y cuchillo; pero las “renovadas” historietas del joven Santo eran reimpresiones de las publicadas en los años cincuenta (sólo se remplazaba el rostro de El Santo original por el del nuevo Enmascarado de Plata). En 1976, la editorial colombiana ICAVI reeditó las historietas del segundo Santo (Héctor Pliego), labor que continuó la también editorial colombiana Vord, y la venezolana Distribuidora Continental. Finalmente, en la década de los ochenta, debido a la crisis del papel,  José G. Cruz vendió los derechos de la historieta a la familia Flores y se fue a vivir cómodamente a Beverly Hills, California. En 1986, ya sin el logo de José G. Cruz en la portada, se editan en formato pequeño los últimos 46 números de la historieta de Santo (se cree que el actor Jesús Gómez, conocido por el personaje Juan sin Miedo, se puso la máscara plateada para las portadas de los números finales de la revista), pues los lectores de cómics preferían las historietas de los superhéroes norteamericanos y los manga japoneses. En los años ochenta, se comenzó a publicar en el periódico La Jornada, de la Ciudad de México, y los periódicos de la editorial Reforma, en los años ochenta y noventa, la historieta satírica El Santos (protagonizada por personaje homónimo, parodia de Santo, el Enmascarado de Plata), un luchador profesional regordete con modismos tapatíos, creado por Jis (José Ignacio Solórzano) y Trino (José Trinidad Camacho), que tuvo su versión cinematográfica, en la película de dibujos animados El Santos vs. La Tetona Mendoza, del año 2012. Ya en el siglo XXI, el canal televisivo de dibujos animados Cartoon Network sacó al aire el programa El Santo, basado en el mítico luchador mexicano.

 

ÉXITO CINEMATOGRÁFICO DE LA LUCHA LIBRE

 

Cartel de la película La Bestia Magnífica (Dirección: Chano Urueta). 1952.

Cartel de la película La Bestia Magnífica (Dirección: Chano Urueta). 1952.

El género del Cine de Luchadores es 100% mexicano, si bien podríamos mencionar como antecedentes algunos filmes en donde salen personajes enmascarados, como El Zorro de Jalisco (1941), dirigido por José Benavides Jr., en el que un charro malvado, interpretado por Emilio “El Indio” Fernández, trata de suplantar al Zorro de Jalisco, Pedro Armendáriz, quien cubre su rostro con un pañuelo negro con hoyitos en los ojos, todo esto acompañado con canciones en la voz vernácula de Lucha Reyes; y Las calaveras del Terror (1944), dirigido por Fernando Méndez, serial protagonizado también por Pedro Armendáriz, que sincretizaba los seriales B de los géneros Western y de Superhéroes norteamericanos, con las películas de aventuras rancheras mexicanas; así como varias películas con escenas de lucha libre, como Padre de más de cuatro (Dirección: Roberto O’Quigley, 1938), comedia protagonizada por Leopoldo “El Chato” Ortín, en la que salen varios luchadores y se aprecia la antigua Arena México; y ¡No me defiendas compadre! (Dirección: Gilberto Martínez Solares, 1949), protagonizada por el pachuco Tin Tan, quien se enfrasca en una desigual y cómica lucha contra el Enmascarado (el rudo Wolf Ruvinskis); y El Tigre Enmascarado (Dirección: Z. Gómez Urquiza, 1950), película de aventuras rancheras protagonizada por Luis Aguilar; pero sería hasta el año de 1952, cuando se estrenan cinco películas totalmente filmadas dentro del género de Cine de Luchadores: La Bestia Magnífica (Dirección: Chano Urueta), centrada en el conflicto sentimental entre dos amigos luchadores (Crox Alvarado y Wolf Ruvinskis), por causa de una mujer fatal (Miroslava Stern); Huracán Ramírez (Dirección: Joselito Rodríguez), el primer luchador surgido de la pantalla (David Silva actúa como el Huracán Ramírez, mientras que las escenas de acción fueron realizadas por el luchador Eduardo Bonada), que después pasó a los encordados (Daniel García se pondría la máscara), protagoniza este primer filme de una saga; El Luchador Fenómeno (Dirección: Fernando Cortés), en la que al cómico Resortes (quien en una película anterior ya había sido El Beisbolista Fenómeno) se le aparece un luchador fallecido (Wolf Ruvinskis), quien le transmite súper poderes para que triunfe en una lucha, que no pudo ganar el luchador cuando estaba vivo, y de esa manera su alma pueda tener un eterno descanso; El fantasma se enamora (Dirección: Rafael Portillo), en la que un fantasma (Abel Salazar) es entrenado por su inquilina, una bella joven (Gloria Marín), para triunfar en el pancracio; y El Enmascarado de Plata (Dirección: René Cardona), en la cual no actúa El Santo sino un par de villanos con capucha: El Enmascarado de Plata (Enrique Llanes) y El Tigre (Luis Aldas), quienes son combatidos por El Médico (el luchador Cesáreo Martínez, alias El Médico Asesino), otro luchador con máscara plateada. Luego, en el año 1953, la película Sindicato de telemirones (Dirección: René Cardona), realiza la reseña cómica de un nuevo fenómeno social, los “telemirones”, es decir, los transeúntes que observan los programas que reproducen los televisores desde los escaparates de las tiendas.

 

Cartel de la película El Enmascarado de Plata (Dirección: René Cardona).

Cartel de la película El Enmascarado de Plata (Dirección: René Cardona).

 

También se filmó la serie de películas La Sombra Vengadora, La Sombra Vengadora vs. La Mano Negra y El Secreto de Pancho Villa (1954. Dirección: Rafael Baledón) protagonizadas por el héroe enmascarado La Sombra Vengadora (el luchador Fernando Osés), un luchador con máscara negra cruzada por un rayo blanco, cuya voz era doblada por el director Baledón, tuvieron gran éxito. También se filmaron las películas De carne somos (1954. Dirección: Roberto Gavaldón), un notable melodrama de ambiente luchístico-cabaretil, protagonizado por Marga López, Carlos Rivas y el luchador Fernando Osés; ¡Ay, chaparros cómo abundan! (1955. Dirección: Rolando Aguilar), en la que el cómico Alfonso “Pompín” Iglesia pasa muchos apuros en Pueblo Viejo, entre ellos una lucha contra un gladiador enmascarado, para cobrar la herencia de su abuelo; Ladrón de cadáveres (1956. Dirección: Fernando Méndez), un filme de culto, en el que una especie de doctor Frankenstein mexicano (Carlos Riquelme) utiliza los cadáveres de forzudos luchadores para sus planes siniestro de resucitarlos y usarlos para dominar el mundo; El Súper-flaco (1957. Dirección: Miguel M. Delgado), esta vez “Pompín” lucha ayudado por una droga de leche de hormiga (hormigacina); las series La Momia Azteca, La Maldición de la Momia Azteca, y La Momia Azteca vs. El Robot Humano (1957. Dirección: Rafael Portillo), acerca de una Momia Azteca que combate a unos criminales, que robaron el tesoro de una tumba de Teotihuacán, ayudada por el luchador enmascarado El Ángel (Crox Alvarado), el doctor Eduardo (Ramón Gay) y la bella Flor (Rosita Arenas); y Los Tigres del Ring, compuesta por los largometrajes seriales: Los Tigres del Ring, Secuestro diabólico, Furias desatadas y El torneo de la muerte (1957. Dirección: Chano Urueta, que se estrenó hasta el año de 1960), en el cual el enmascarado El Tigre Universitario (Rodolfo Echeverría) se enfrenta al luchador mafioso El Bronco (Wolf Ruvinskis), en un torneo de lucha libre con un premio de un millón de pesos; y la película La última lucha (1958. Dirección: Julián Soler), melodrama luchístico en el que varios personajes (un luchador veterano ciego, un joven luchador que necesita mantener a su madre, un actor teatral empobrecido y un empleado bancario con una hija paralítica) recurren a la lucha libre como un medio para superar sus miserables vidas.

 

 

LA LUCHA LIBRE EN LA TELEVISIÓN MEXICANA

 

 

Pedro “El Mago” Septién.

Pedro “El Mago” Septién.

Paralelo al nacimiento del cine de luchadores, surgió la lucha libre televisada.  El sábado 12 de enero de 1952, en la ciudad de México, se inauguró oficialmente Televicentro con una función de lucha libre; de 1952 a 1954, el locutor y promotor regiomontano Jesús Garza Hernández organizó la transmisión de luchas, todos los sábados, desde el estudio de la televisora propiedad de Emilio Azcárraga Vidaurreta, en las que las peleas de gladiadores de la “Promotora Mexicana de Lucha Libre” (PMLL), como Wolf Ruvinskis, La Tonina Jackson, Lobo Negro, Gardenia Davis y El Médico Asesino, narradas por Pedro “El Mago” Septién, emocionaban a los televidentes de la época, con frases que se volvieron clásicas: “¿De qué están hechos los luchadores? ¿Cómo pueden soportar tanto castigo?” o “No consiguió la victoria por el tic de un reloj”. Mientras que Canal 4, la televisora rival, transmitía los viernes la luchas de la “Empresa Mexicana de Lucha Libre” (EMLL), de Salvador Lutteroth, que se llevaban a cabo en la Arena Coliseo, entre las que destaca la batalla máscara vs máscara, en la que El Santo le arrebató la capucha a The Black Shadow, el 7 de noviembre de 1952. El año de 1956, el llamado “Regente de Hierro” Ernesto P. Uruchurtu, jefe del Departamento del Distrito Federal, bajo el pretexto de proteger a la niñez que imitaba los golpes, lances y llaves de los gladiadores, prohibió las transmisiones de lucha libre en los canales de televisión (ambas televisoras ya se habían fusionado en Telesistema Mexicano, la actual Televisa).

 

SANTO EN LA PANTALLA DE PLATA

 

Cartel de la película Santo contra Cerebro del Mal (Director: Joselito Rodríguez). 1958.

Cartel de la película Santo contra Cerebro del Mal (Director: Joselito Rodríguez). 1958.

Santo, El Enmascarado de Plata, había permanecido al margen de la actividad cinematográfica; pero, el año de 1958, su amigo, el luchador Fernando Osés, lo invitó a protagonizar un par de películas filmadas de manera precaria en La Habana (un día después de la terminación del rodaje, el comandante Fidel Castro entró en la capital del país y declaró la victoria de la Revolución Cubana): Santo contra Cerebro del Mal y Santo contra Hombres Infernales, ambas dirigidas por Joselito Rodríguez. En Santo contra Cerebro del Mal, El Enmascarado de Plata enfrenta al hipnotizador doctor Campo (Joaquín Cordero) y una banda de traficantes; mientras que en Santo contra Hombres Infernales es ayudado por Joaquín (Joaquín Cordero, que en este filme sale de bueno), un agente secreto, en su lucha por el bien. Películas de muy bajo presupuesto (en Santo contra Hombres Infernales se utilizan escenas de Santo contra Cerebro del Mal), con fines de propaganda turística, al final de la Época de Oro del Cine Mexicano, cuando la industria cinematográfica azteca pasaba por una grave crisis financiera. El año de 1959 no hubo películas de luchadores.

 

 

Cartel de la película Santo contra los zombies (Dirección: Benito Alazraki). 1961.

Cartel de la película Santo contra los zombies (Dirección: Benito Alazraki). 1961.

Fue hasta 1960, cuando el género repuntó con la serie de largometrajes del personaje Neutrón, bajo la dirección, de Federico Curiel (“Pichirilo”): Neutrón. El Enmascarado Negro, Los Autómatas de la Muerte y Neutrón contra El Dr. Caronte, épica trilogía de Neutrón, El Enmascarado Negro, contra el también enmascarado doctor Caronte, quien pretende apoderarse de la fórmula de la bomba de neutrones para dominar el mundo.

Aprovechando el éxito de las películas de Neutrón, el año de 1961 se estrena el filme Santo contra los zombies (Dirección: Benito Alazraki), ahora con una producción con presupuesto aceptable, técnicos competentes del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). En este filme el luchador enfrenta a muertos vivientes con tendencias cleptómanas, que reciben órdenes de un siniestro científico encapuchado; el parlamento final del Jefe Aldama (Dagoberto Rodríguez), en el que define a El Santo, es memorable: “Santo es una leyenda, una quimera; la encarnación de lo más hermoso: el bien y la justicia… Ese es El Santo, El Enmascarado de Plata”. El filme contó con la participación de la entonces estrella en ascenso del cine mexicano, Lorena Velázquez, quien al principio se rehusaba a intervenir en películas de luchadores, pero luego cambió de opinión, según dijo en una entrevista: “Participé en películas de luchadores, porque mi mamá decía que, al casarnos, debíamos abandonar la carrera y dedicarnos al hogar, porque era imposible tener hijos, atender al marido y trabajar al mismo tiempo. Así las cosas. Simplemente aprovechaba mi soltería y no tuve inconveniente en hacer un tipo de cine considerado poco serio y que, en principio, yo misma veía con malos ojos; me parecían producciones de pocos recursos…”[1] Así las cosas Lorena Velázquez recibió la invitación para trabajar con El Santo en la película Santo contra los zombies, pues el productor le aseguraba que juntos “serían un trancazo”. Lorena no pensaba que el enmascarado pudiera llegar a ser un imán de taquilla, dados los antecedentes de sus anteriores filmes; pero pensó: “como siempre me ha gustado el dinero, vi una buena oportunidad para cobrar mucho. De modo que le respondí: Si me paga bien, las hago”[2]. La actriz pidió más de lo que solía cobrar y  el directivo le respondió: “Le voy a dar más”, así que no tuvo más remedio que aceptar. La película tuvo un gran éxito, por lo que Lorena coprotagonizó con El Enmascarado de Plata cuatro filmes más: Santo vs. Las mujeres vampiro (1962. Dirección: Alfonso Corona Blake), El hacha diabólica (1964. Dirección: José Díaz Morales), Atacan las brujas (1964. Dirección: José Díaz Morales) y Misión suicida (1971. Dirección: Federico Curiel); además actuó en tres filmes del género de luchadoras: Las Luchadoras contra el Médico Asesino (1962), Las Luchadoras contra la momia (1964) y Las Lobas del Ring  (1964), todos bajo la dirección de René Cardona, convirtiéndose en la “Reina del Cine Fantástico”.

[1] Lorena y Tere Velázquez.  Revista Somos. Año 13. Núm. 225. 1 de noviembre del 2002. Pág. 73.

[2] Idem.

 

Lobby Card de la película Santo contra el Rey del Crimen (Dirección: Federico Curiel). 1961.

Lobby Card de la película Santo contra el Rey del Crimen (Dirección: Federico Curiel). 1961.

En 1961, Santo prosiguió su racha taquillera estelarizando una serie de tres películas dirigidas por Federico Curiel, y coprotagonizadas por la escultural Ana Bertha Lepe (Señorita México y cuarto lugar del Concurso Miss Universo) y el galán Fernando Casanova, quien en una escena memorable da de nalgadas a la Lepe: Santo contra el Cerebro diabólico, Santo contra el Rey del Crimen y Santo en el Hotel de la Muerte, en las cuales El Enmascarado de Plata se enfrenta al peligroso criminal conocido como La Sombra Negra, al maniático roba cadáveres doctor Zuko y al ambicioso arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia profesor Correa; mientras se transporta tanto en caballo como en auto deportivo, se comunica a través de su reloj transmisor X-Alfa (como el que usaban Dick Tracy, James Bond y Batman, que luego patentó la empresa que fundó Bill Gates como AppleWatch), aplica llaves en el ring y detiene con la fuerza de su cuerpo una avioneta a punta de despegar.

 

Cartel de la película Santo vs. Las mujeres vampiro (Dirección: Alfonso Corona Blake). 1962.

Cartel de la película Santo vs. Las mujeres vampiro (Dirección: Alfonso Corona Blake). 1962.

 

En el año de 1962, el luchador de la máscara de plata llegaría a la apoteosis cinematográfica con Santo vs. Las mujeres vampiro (1962. Dirección: Alfonso Corona Blake), cinta que rompió récords de taquilla en México, Sudamérica, Europa y Asia. Al respecto, Lorena Velázquez comentó: “En Madrid mi hermana me invitó a tomar un café y me quedé tonta: El Enmascarado de Plata como de 20 metros y yo de reina con mi corona, mi cetro y toda la cosa. La película Santo vs. Las mujeres vampiro llevaba 72 semanas en el cine de la Gran Vía, el mejor de la capital española”[3]. La publicidad anunciaba “¡La fuerza del Santo y su agilidad de pantera contra el poder diabólico de las Mujeres Vampiro!” Tres años después, la película participó en la retrospectiva del cine de terror del XIII Festival de San Sebastián de 1965 (que también exhibió las películas mexicanas El Vampiro, de 1957, y El ataúd del vampiro, de 1958, dirigidas por Fernando Méndez); el crítico de cine Michel Caen hizo la reseña en la sección “Petit Journal du Cinéma”, de la revista francesa Cahiers du Cinéma, del número 170 (París, Francia, noviembre de 1965), en la cual la calificaba como “obra maestra de horror nonsensique, cuyo solo título: Santo contra las mujeres vampiro, anunciaba las famosas (y muy rebuscadas) titilaciones intelectuales propias del cine Neanderthal”; y en un artículo de la revista Midi-Minuit Fantastique no. 13 (París, Francia, noviembre de 1965), en el cual no duda en describirla como “una película milagrosamente primaria cuyo encanto no deja de evocar las mejoras novelas populares”; a partir de ahí, comenzaron los “estudios” sobre el cine fantástico y el “surrealismo gótico” de las películas de El Santo, tomándose muy en serio su humor involuntario.

[3] Ibid, pág. 14.

 

Fotograma de la película Santo vs. Las mujeres vampiro. Aparece Zorina (Lorena Velázquez), en medio de un par de vampiresas "Made in México".

Fotograma de la película Santo vs. Las mujeres vampiro. Aparece Zorina (Lorena Velázquez), en medio de un par de vampiresas “Made in México”.

Delirante, de principio a fin, Santo vs. Las mujeres vampiro expone las peripecias de El Santo para vencer a un grupo de Mujeres Vampiro, lideradas por  Zorina (Lorena Velázquez), quien trata de capturar a Diana (María Duval), la hija del científico doctor Orloff (Augusto Benedico), a fin de convertirla en la Soberana de las Mujeres Vampiro, para ello cuenta con la ayuda de tres resucitados fortachones: Igor (Fernando Osés), Marcus (Guillermo Hernández “Lobo Negro”) y Taras Nathanael León “Frankenstein”; al final, como siempre, El Enmascarado de Plata termina haciendo el trabajo del Inspector Carlos (Jaime Fernández), achicharrando a las sensuales y diabólicas vampiresas. El director Alfonso Corona Blake echa mano de los ambientes creados en su anterior película de temática vampírica El mundo de los vampiros (1960), esta vez con la fotografía tenebrosa de José Ortiz y la música lúgubre de Raúl Lavista, así como de las  escenas que después serían catalogadas como camp: vampiros que vuelan sostenidos de hilitos, enfrentamientos de lucha libre entre El Santo y un luchador-vampiro-hombre lobo.

 

Cartel de la película El Espectro del Estrangulador (DireccióN: René Cardona). 1963.

Cartel de la película El Espectro del Estrangulador (Dirección: René Cardona). 1963.

En el año de 1963 se estrenó el largometraje Santo contra El Estrangulador (Dirección: René Cardona), que había sido filmado dos años antes, en el que un villano, de risa demoniaca y mascarilla a lo Fantasma de la Ópera, interpretado por el gran Roberto Cañedo, obsequia gentil una gardenia a sus víctimas antes de estrangularlas, pero no cuenta con que El Enmascarado intervendrá para salvar a la estrella del espectáculo, Laura (María Duval). La película tuvo su continuación en El Espectro del Estrangulador (1963), también dirigida por René Cardona, en la cual El Estrangulador es revivido y jura venganza: “¡Los del teatro no se la van a acabar!”, desafortunadamente la película se convirtió en un musical con hartas canciones, a cargo de Alberto Vázquez, María Duval, Edit Barr y La Sonora Santanera, solamente interrumpidas por una buen secuencia de la filmación real de la  lucha máscara contra máscara entre El Santo y El Espanto, en la que éste último fue descapuchado; al final, Laura (María Duval), la dama en apuros, vuelve a ser rescatada por El Santo, quien elimina al villano que se había cambiado de rostro para despistar… El mal sabor de boca dejado por este par de “churros” cinematográficos lo compensaría la segunda cinta que El Enmascarado de Plata filmó bajo la dirección de Alfonso Corona Blake, titulada Santo en el Museo de Cera (1963), en la que Karol (Claudio Brook), un empresario de modales aristocráticos, dirige un Museo de Cera, donde se exhiben figuras de monstruos, que cobran vida; el villano es responsable de una serie de desapariciones, que tienen por objetivo un experimento maligno: la inmersión de las víctimas en cera ardiente, entre las personas cautivas se encuentra la fotógrafa Susana (Roxana Bellini), quien es rescatada por El Santo, que hace pagar a los villanos con su propia moneda al arrojarles desde las alturas cera hirviendo. 1964 fue un mal año para El Santo, pues filmó un par de pésimas películas, Atacan las brujas y El hacha diabólica, ambas bajo la dirección de José Díaz Moreno, que pretendían repetir el éxito de Santo vs. Las mujeres vampiro, con una temática plagada de brujas, encabezadas de nueva cuenta por Lorena Velázquez, un luchador con máscara negra y hacha incluida (Fernando Osés) y el mismísimo Lucifer. El Enmascarado de Plata no escarmentó, pues en el año de 1965, filmó otro par de churros infumables dirigidos por José Díaz Moreno: Profanadores de tumbas, en el que El Santo enfrenta a un científico loco que exhuma cadáveres, y El Barón Brákola, en este filme el antagonista es una especie de Conde Drácula novohispano  y tercermundista (más emparentado con Blacula, el vampiro del filme blaxploitation de 1972, y del Count Chocula, el personaje del cereal con sabor a chocolate, que del Drácula de la novela de Bram Stocker), que despierta en la época actual con la intención de vengarse de un antepasado de El Santo y clavar sus colmillos en Silvia (Meche Carreño, quien, en la versión editada para el extranjero, muestra sus bellos y turgentes senos), la apetitosa hija de un científico.

 

Lobby Card de la película Operación 67 (Dirección: René Cardona Jr.). 1966.

Lobby Card de la película Operación 67 (Dirección: René Cardona Jr.). 1966.

El éxito de la saga de películas de James Bond: El satánico Dr. No (Dr. No. 1962), Desde Rusia con amor (From Russia with Love, 1963), Goldfinger (Goldfinger, 1964) y la taquillera Operación Trueno (Thunderball, 1966), desencadenaron una delirante serie de réplicas hispanoamericanas, en su versión de cine de luchadores: Operación 67 (1966) y El Tesoro de Moctezuma (1966), ambas dirigidas por René Cardona Jr., y protagonizadas por El Santo y el forzudo actor Jorge Rivero. En Operación 67, El Enmascarado de Plata se convierte en un detective cosmopolita, que con la ayuda del agente Jorge Rubio (Jorge Rivero, a falta de Sean Connery, actúa como un James Bond latino),  combate a la banda criminal encabezada por el oriental Sadomi Suki (Noé Murayama), quien apoyado de la escultural Rut Taylor (Elizabeth Campbell) y bandidos controlados por relojes comunicadores que funcionan con uranio, pretende arruinar la economía mundial emitiendo billetes falsos con una placa que ha robado. En El Tesoro de Moctezuma ya no contamos con la bella presencia de Elizabeth Campbell, cuyo personaje fallece en la película anterior, pero sí podemos alegrarnos la pupila con la hermosa actriz Amadée Chabot, quien interpreta a la agente de la Interpol Estele Ruiz (alias “Flor de Loto”), que ayuda a los héroes El Santo y Jorge Rubio a recuperar el Tesoro de Moctezuma, robado del Museo de Antropología por la banda del siniestro Sadomi Suki. Escenas en la bahía de Acapulco y en un Barrio Chino de San Francisco (realizadas en un estudio en México) mantienen entretenido a los espectadores. El director René Cardona trataría de repetir la fórmula jamesbonesca con la creación del agente Alex Dinamo, en un par de películas: SOS Conspiración Bikini (1967) y Peligro…! Mujeres en acción (1969), ya sin la presencia de El Santo ni de Jorge Rivero.

 

Cartel de la película Santo contra la Invasión de los marcianos (Dirección: Alfredo B. Crevenna). 1967.

Cartel de la película Santo contra la Invasión de los marcianos (Dirección: Alfredo B. Crevenna). 1967.

Santo vs Los Villanos del ring (1966), bajo la dirección de Alfredo B. Crevenna, filme  en el que Santo combate al líder del Centro Espiritualista La Luz de Oriente, Francisco Iglesias (Francisco Jambrina), un criminal que trata de embaucar con sus embustes de aparecidos a María Elena (Silvia Fournier), una joven que acaba de heredar una fortuna de su abuela; así El Santo, auxiliado por su amigo Rodolfo (Wolf Ruvinski) y un par de luchadores encapuchados salidos de la nada, El Enmascarado Negro (Felipe Ham Lee) y El Enmascarado Gris (El Nazi), reparte golpes y llaves a los malos: el mencionado Francisco Iglesias, el mayordomo imitador de voces Sergio (Roberto Araya) y el luchador rudo Jean Safont, todo esto aderezado con luchas arriba del ring narradas por Pedro “El Mago” Septién. Don Alfredo B. Crevenna también dirigió a El Enmascarado de Plata en Santo contra la Invasión de los marcianos (1967), filme en el que un trío de forzudos marcianos (Wolf Ruvinskis, Felipe Ham Lee y El Nazi) y un par de curvilíneas marcianas (Eva Norvind y Maura Monti) llegan en su platillo volador dispuestos a conquistar la parte del mundo llamada México, pero sus planes se frustran y, finalmente, podemos decir, como un locutor de la película, que “la raza humana se ha salvado gracias a Santo, El Enmascarado de Plata”.

 

Cartel de la película El Vampiro y el sexo (Dirección: René Cardona). 1969.

Cartel de la película El Vampiro y el sexo (Dirección: René Cardona). 1969.

Después del tremendo bodrio, Santo contra Capulina (1967), dirigida por René Cardona, en el que Santo defiende a Capulina, “El Rey del Humorismo Blanco”, de las acechanzas de una banda de ladrones de joyas, el luchador filmó la controvertida Santo en el tesoro de Drácula (1968), también bajo la dirección de René Cardona, pasando de la comedia infantil, de corte bobalicón, al cine para adultos de amplio criterio. En la película, en versión para toda la familia, estrenada en 1969, El Santo inventa una máquina del tiempo, que usa para mandar a la hermosa Luisa a la época del México novohispano, en búsqueda de un tesoro perdido, ahí la muchacha conoce al vampiro Alucard (o sea Drácula al revés… nótese el ingenio del churrero cineasta René Cardona); el viaje de la escultural mujer es monitoreado a través de un monitor de televisión por el Dr. Sepúlveda (Jorge Mondragón), el “simpático” Perico (“El Caballo” Rojas) y El Santo, quien también se ve obligado a viajar al pasado para darle su merecido al Conde Drácula y de paso salvar a la muchacha en apuros. Mientras que en la “versión de exportación” (en el sur de los Estados Unidos), titulada El Vampiro y el sexo se mostraban las desnudeces de un grupo de apetitosas mujeres vampiro (Diana Arriaga, Magali, Jessica Rivano y Paulette, otras nueve exuberantes e intrascendentes “actrices” de la década de los 60) al servicio del siniestro Doctor Alucard, quien además se regodeaba tocando y chupando los senos de la ingenua Luisa. Varias décadas después de su estreno, se encontraron tres copias de la versión “prohibida” en  una bóveda de Cinematográfica Calderón, por lo que la película pudo ser restaurada gracias al patrocinio del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, que planeaba exhibir el filme en la edición 26 de dicho festival, dentro de una muestra de cine de vampiros seleccionada por el internacionalmente reconocido cineasta tapatío Guillermo del Toro; pero la función de cine se canceló por problemas de derechos de autor entre la familia del productor y El Hijo del Santo, quien además alegaba que la exhibición dañaría la inmaculada imagen de su padre, El Enmascarado de Plata. Finalmente, la película El Vampiro y el sexo fue reestrenada el 15 de julio del 2011, en el Teatro Diana de Guadalajara, posteriormente se exhibió en el Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México, y, luego, ya pasada la novedad, se ha transmitido varias veces por los canales de televisión por cable.

 

Cartel de la película Santo y Blue Demon contra los monstruos (Dirección: Gilberto Martínez Solares)1969.

Cartel de la película Santo y Blue Demon contra los monstruos (Dirección: Gilberto Martínez Solares)1969.

En el año 1969, El Enmascarado de Plata filmó un par de películas, bastante malas, en las que resuelve el secuestro de unas atractivas damas en apuros: Santo frente a la muerte (1969), dirigida por Fernando Orozco, coproducción española, colombiana y mexicana, en la que el encapuchado sale de un agente de la Interpol que combate a una banda criminal liderada por la luchadora Alicia (Elsa Cárdenas); y Santo vs los cazadores de cabezas (1969), dirigida por René Cardona, donde El Santo se traslada a la selva del Amazona para rescatar a la hermosa Mariana (Nadia Milton), no sin antes luchar contra el Caimán Blanco y un leopardo, que no sabemos qué hacía en Sudamérica. Este año marcaría el inicio de la mancuerna cinematográfica de El Santo y Blue Demon (si excluimos la antes citada Blue Demon vs El Poder Satánico, dirigida por Chano Urueta, la cual contó con una escena incidental de lucha entre El Santo y Fernando Osés, filmada originalmente para otra película: Atacan las brujas). Santo y Blue Demon contra los monstruos (1969), dirigida por Gilberto Martínez Solares, marca el debut de la dupla cinematográfica de luchadores enmascarados; en este filme aparecen todos los ingredientes de las películas de El Santo: un combate de lucha libre como prólogo de la película, Mansión del Horror habitada por infernales criaturas (en este filme: La Mujer Vampiro, La Momia, el monstruo de Frankenstein, El Hombre Lobo, El Vampiro y El Cíclope, esta última criatura de la mitología griega es una adaptación a la mexicana, que ya había salido en la película clásica del horror norteño La nave los monstruos, protagonizada por el inmortal Eulalio González “Piporro”, actor y cantante de polca y redova nacido en Los Herrera, Nuevo León), el científico loco de origen extranjero Bruno Hadler (protagonizado por el actor de “teatro de propuesta” Carlos Ancira), el laboratorio con mobiliario de cartón-piedra lleno de lucecitas, la pandilla de zombies, el villano de estatura diferente Waldo (el enano Santanón) y, finalmente, la hermosa y escultural damisela, Gloria (Hedi Blue), la novia de El Enmascarado de Plata, quien, a diferencia de sus películas anteriores, besa apasionadamente a su novia, en una escena filmada en su legendario automóvil convertible plateado. Los enmascarados de plata y azul combaten juntos a las criaturas demoniacas; pero, debido a la gran rivalidad en el ring entre El Santo y Blue Demon, se utilizó el recurso de crear, mediante una “cámara duplicadora”, un Blue Demon “malo” que luchara contra El Enmascarado de Plata. Además del humor involuntario, la parte cómica corre a cargo del bailarín “Resortes” en un número musical.

 

Cartel de la película Santo contra Blue Demon en la Atlántida (Dirección: Julián Soler). 1969.

Cartel de la película Santo contra Blue Demon en la Atlántida (Dirección: Julián Soler). 1969.

La segunda película Santo-Blue fue Santo contra Blue Demon en la Atlántida (1969), dirigida por don Julián Soler, “a colores”, en la que el malvado Aquiles (Holbricht), desde la mítica Atlántida, amenaza con crear “una raza superior llamada a gobernar el mundo”, para lo cual controla la mente de Blue Demon, luego de someterlo en “cámara de hipnosis”, con el propósito de que enfrente a su camarada El Santo, en una batalla de antología en la playa (como anuncia la publicidad del filme: “¡Dos colosos enfrentándose en lucha suicida!”); al final, todo se resuelve favorablemente, gracias a la ayuda de la Agente X25, alias Circe (Magda Giner), Juno (Silvia Pasquel), belleza de la Atlántida que se pasa al bando de los buenos, y Blue Demon, quien es liberado por El Santo.

 

Cartel de la película Santo y Blue Demon en el mundo de los muertos (Dirección: Gilberto Martínez Solares). 1969.

Cartel de la película Santo y Blue Demon en el mundo de los muertos (Dirección: Gilberto Martínez Solares). 1969.

La tercera película fue Santo y Blue Demon en el mundo de los muertos (1969), dirigida por Gilberto Martínez Solares; en esta ocasión tanto El Enmascarado de Plata como Blue Demon inician la cinta en el papel de villanos: El Santo es un colaborador de la Santa Inquisición, mientras que Blue Demon apoya al culto demoniaco que dirige Damiana (Pilar Pellicer), pero los enmascarados son redimidos y se apartan de sus malos caminos merced a la intervención divina, y la infame Damiana recibe su merecido al ser quemada viva en la hoguera, desde donde lanza maldiciones a la descendencia de El Santo y Blue Demon; tres siglo después, Alicia (Pilar Pellicer en doble papel), la novia de El Santo, es acosada por el espectro de Damiana, que se le aparece constantemente; entonces la historia da un giro absurdo al western, mezclado con el péplum, pues El Enmascarado de Plata combate, en un pueblo vaquero, a villanos disfrazados de guerreros espartanos o soldados romanos; desafortunadamente, en el ring, El Santo recibe una puñalada que los manda al más allá, por lo que desciende al Hades acompañado de su novia; pero, gracias a la repentina aparición de su amigo Blue Demon, consigue regresar al más acá.

 

Cartel de la película Las momias de Guanajuato (Dirección: Federico Curiel). 1970.

Cartel de la película Las momias de Guanajuato (Dirección: Federico Curiel). 1970.

La cuarta película fue Las momias de Guanajuato (1970), dirigida por Federico Curiel (alias “Pichirilo”), quien, emulando a Alfred Hichcock, hace un cameo como velador; esta vez el dueto Santo-Blue Demon se convierte en trío, pues se une a la aventura el luchador Mil Máscaras; Blue Demon y Mil Máscaras combaten a una pandilla de momias mexicanas, dirigidas por el revivido Satán, quien busca vengar las afrentas cometidas por un antepasado de El Santo, quien termina por calcinar con un lanzallamas al villano… como atractivo visual aparecen las guapotas Lina (Elsa Cárdenas) y Alicia (Patricia Ferrer).

 

Cartel de la película Santo y Blue Demon contra Drácula y El Hombre Lobo (Dirección: Miguel M. Delgado). 1972.

Cartel de la película Santo y Blue Demon contra Drácula y El Hombre Lobo (Dirección: Miguel M. Delgado). 1972.

La quinta película fue Santo y Blue Demon contra Drácula y El Hombre Lobo (1972), dirigida por Miguel M. Delgado, en la que el dueto de monstruoso, integrado por el legendario Drácula (Aldo Monti) y el Hombre Lobo (Agustín Martínez Solares) -este licántropo también responde al nombre de Rufus Rex-, se enfrenta al dúo de héroes mexicanos, Santo y Blue Demon, en final predecible a favor de los héroes enmascarados, que rescatan a la joven en apuros llamada Lina (Nubia Martín) y vencen a los malvados, mientras se dan tiempo de jugar una partida de ajedrez.

 

 

 

Cartel de la película Las bestias del terror (Dirección: Alfredo B. Crevenna): 1972.

Cartel de la película Las bestias del terror (Dirección: Alfredo B. Crevenna): 1972.

La sexta película fue Las bestias del terror (1972), dirigida por Alfredo B. Crevenna, un aburrido filme sobre el secuestro de la bella Susi (Alma Ferrari), a manos del criminal Pedro, quien muere, en la escena más memorable de este filme, a causa de las mordidas de una jauría de perros; la película del científico que revive cadáveres para venderlos con fines de esclavitud termina con el previsible triunfo del binomio de luchadores y la derrota del infame doctor Matthews (Víctor Junco) y su ejército de mujeres zombies.

 

 

 

 

Lobby Card de la película Santo y Blue Demon contra el doctor Frankenstein (Dirección: Miguel M. Delgado). 1973.

Lobby Card de la película Santo y Blue Demon contra el doctor Frankenstein (Dirección: Miguel M. Delgado). 1973.

La séptima fue Santo y Blue Demon contra el doctor Frankenstein (1973), dirigida por Miguel M. Delgado, en la cual Irving Frankenstein (Jorge Russek), “el creador de monstruos y cadáveres vivientes de bellas mujeres”, según reza la publicidad del filme, se enfrenta a “los defensores de la justicia”, o sea Santo y Blue Demon, que tienen que resolver este caso de trasplantes de cerebro, orquestado por el siniestro Frankenstein, y su ayudante, el forzudo Golem (César Valentino, Gran Markus), quien, cual coloso de la mitología hebrea, se encarga de repartir golpes a diestra y siniestra; por otro lado, no puede faltar el personaje del científico psicópata, el profesor César Ruiz (Jorge Mondragón), inventor del “Factor Beta”, fórmula vigorizante de la eterna juventud, y su hermosa ayudante Licha (Sasha Montenegro), así como las investigadoras esculturales Sonia Aguilar e Ivonne Govea, que ayudan a Santo y Blue Demon a darle su merecido al doctor Frankenstein (quien resulta ser, SPOILER ALERT, ¡el profesor Ruiz!).

 

Lobby Card de la película Misterio en las Bermudas (Dirección: Gilberto Martínez Solares). 1977.

Lobby Card de la película Misterio en las Bermudas (Dirección: Gilberto Martínez Solares). 1977.

La octava y última película de la dupla fue Misterio en las Bermudas (1977), dirigida por Gilberto Martínez Solares, un filme que intenta desentrañar el misterio del Triángulo de Las Bermudas, la zona donde desaparecen tanto aviones como embarcaciones; la película se desarrolla a partir de un largo flashback, luego de que un joven captura con su caña la máscara de El Santo, y Ramiro, el pescador que lo acompaña, inicia el relato de esta historia protagonizada por El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras, quienes no consiguen escapar a la maldición del Triángulo d elas Bermudas, que, según el sabio e informado pescador, no es otra cosa que una señal del Apocalipsis, así la desaparición de los héroes es el profético anuncio de que “se acerca el fin del mundo”.

 

Lobby Card de la película Santo en la venganza de las Mujeres Vampiro (Dirección: Federico Curiel). 1970.

Lobby Card de la película Santo en la venganza de las Mujeres Vampiro (Dirección: Federico Curiel). 1970.

En la década de los 70, la carrera cinematográfica de El Santo continuó a la par de su trayectoria como luchador en los encordados; pero, después de cinco décadas, El Enmascarado de Plata comenzó a perder facultades físicas y su presencia en la pantalla empezó a desgastarse. El cine mexicano pasaba por una severa crisis tanto en la producción como en la exhibición de largometrajes. A pesar de este panorama desolador, El Santo se las arregló para filmar veinte películas. Santo en la venganza de la momia (1970), dirigida por René Cardona, en la que El Enmascarado de Plata se une a una expedición que descubre en la selva unas ruinas aztecas, que contienen la tumba del sacerdote Nonok, sobre el que pesa una maldición: una joven virgen debe ser sacrificada, pero si es salvada por un guerrero, éste será condenado a ser la momia guardiana de la tumba; así las cosas, la momia comienza a matar a flechazos a los sacrílegos profanadores de tumbas, hasta que El Santo la vence, desenmascara y revela su identidad: uno de los expedicionarios, el personaje codicioso interpretado por Eric Castillo. En Santo vs la mafia del vicio (1970), dirigida por Federico Curiel “Pichirilo”, el enmascarado se enfrenta a una mafia de traficantes, en esta película de secuestros fingidos y fallidos, usurpación de identidad, fórmula secreta de droga y salto mortal desde helicóptero, destacando las presencias del “actor de carácter” Víctor Junco y la despampanante Elsa Cárdenas. Santo en la venganza de las Mujeres Vampiro (1970), también dirigida por Federico Curiel “Pichirilo”, fue la secuela fallida de Santo vs. Las mujeres vampiro (1962), bajo la dirección de Alfonso Corona Blake, en la que Mayra (Gina Romand), una resucitada vampiresa de blonda cabellera, busca venganza en contra de El Enmascarado de Plata, pues un antepasado de éste exterminó a su familia de vampiros, por ahí del año 1730; pero ahora estamos en los años sesenta, cuando Paty (Norma Lazareno), una reportera a go-gó, es secuestrada por la mujer vampiro y llevada a un gruta, de donde la rescatan su novio, el teniente Robles (Aldo Monti), y El Santo, quien repite la secuencia final de Santo vs. Las mujeres vampiro, en la que antorcha en mano quema a las vampiresas que se encuentran en sus respectivos ataúdes, mientras que Mayra, la lideresa chupasangre, muere de un certero estacazo propinado por El Enmascarado de Plata.

 

Lobby Card de la película Santo contra los jinetes del terror (Dirección: René Cardona). 1970.

Lobby Card de la película Santo contra los jinetes del terror (Dirección: René Cardona). 1970.

En Santo contra los jinetes del terror (1970), dirigida por René Cardona, nuestro héroe se ubica en un ambiente western, en esta lamentable película de caballitos y pandillas de leprosos, en la que El Santo lucha arriba y debajo del ring contra el celoso Camerino (Julio Aldama), quien pretende a la bella Carmen (Mary Montiel) y utiliza a los leprosos con fines perversos, hasta que éstos se hartan del bandido y uno de los leprosos lo mata de un tiro, a lo cual Santo, conmovido por la situación de los leprosos, les avisa que hay una cura para su mal y, acto seguido, se retira  montando su corcel para recorrer la llanura infinita. Misión suicida (1971), también dirigida por René Cardona, en la que la hermosa Doris (Elsa Cárdenas) es secuestrada para obligar a su padre a realizar una cirugía plástica a un líder neonazi, el profesor Müller (Juan Gallardo), que desea revivir las glorias del tiránico Tercer Reich; pero la escultural Ana (Lorena Velázquez), la amiga de Doris, llama a El Enmascarado de Plata, quien sale al rescate y enfrenta a los temibles nazis y hasta un tiburón blanco, en combate acuático. Anónimo mortal (1972), dirigida por Aldo Monti, otra misión de El Santo contra los nazis, esta vez los discípulos de Adolfo Hitler son liderados por Henkel (Jorge Radó) y su sensual hija Esther (Sasha Montenegro), quien extrañamente tiene un nombre judío, pero esa no es los única incongruencia de esta película en la que los malos son víctimas de su propia ambición y El Santo tiene tiempo de flirtear con la bella Yvette (Teresa Velázquez, la hermana de Lorena). En Santo vs la magia negra (1972), dirigida por Alfredo B. Crevenna, “actúa” de nueva cuenta la “actriz” Sasha Montenegro, ahora en el papel de la sacerdotisa vudú Bellamira, quien utiliza sus malas artes a ritmo de tambores antillanos para tratar de vencer a El Santo; finalmente el héroe enmascarado la derrota, ¡Faltaba más!, en esta película ambientada en el Haití de Duvalier.

 

Cartel de la película Santo contra los asesinos de otros mundos (Dirección: Rubén Galindo). 1972.

Cartel de la película Santo contra los asesinos de otros mundos (Dirección: Rubén Galindo). 1972.

Santo contra la hija del doctor Frankenstein (1972), dirigida por René Cardona, es el regreso de El Enmascarado de Plata a sus enfrentamientos contra los villanos clásicos del cine de horror, en esta ocasión le tocó el turno nada menos que a la descendiente del Dr. Frankenstein, Freda (Gina Romand), que se ha mantenido joven y bella gracias a un suero rejuvenecedor, pero su ambición, narcisismo y frivolidad la llevan a ordenar el secuestro de la guapa Norma (Anel), para de ese modo atraer a su guarida a El Santo -pues su sangre es el ingrediente preciso para la fórmula de la eterna juventud, divino tesoro-, quien acude al rescate acompañado de Elsa (Sonia Fuentes), la amiga de Norma; en el laboratorio de Freda, el Enmascarado de Plata se enfrenta a un par de monstruos reciclados con cadáveres, Truxon, a quien El Santo derrota, y Ursus, de quien se hace amigo luego de ayudarlo, y a la hipnotizada Norma, que trata de sacarle los ojos con un cuchillo a El Enmascarado de Plata, pero el “amor” la hace desistir de su criminal acción y recuperar la cordura; al final la hija de Frankenstein recibe su merecido, el laboratorio estalla y El Santo gana el Campeonato Mundial de Peso Medio al japonés Yamaguchi, en una lucha a dos de tres caídas y sin límite de tiempo. Santo contra los asesinos de otros mundos (1972), dirigida por Rubén Galindo, una joyita del humor involuntario, en la que El Santo se enfrenta a una amenaza extraterrestre; una pandilla que asesina a científicos es dirigida por un tal Malkosh (Carlos Agosti), el cual chantajea a los terrícolas con matar a más hombres de ciencia si no les entregan, en un plazo de 24 horas, diez millones de dólares en barras de oro; Santo se despacha a Malkosh, pero no contaba con que en el organigrama de la organización criminal hay un malvado de mayor categoría, Boris Licur (Juan Gallardo), quien secuestra al profesor Bernstein (Carlos Suárez) y a Karen (Sasha Montenegro), la hija del científico, para obligarlos a descifrar un material lunar producido por un objeto de procedencia extraterrestre; El Santo llega al rescate de la atractiva muchacha y de su señor padre, y de paso vence a los villanos. En Santo vs los secuestradores (1972), dirigida por Federico Curiel “Pichirilo”, la acción se desarrolla en Ecuador, donde ha sido secuestrado un experto en la producción de dinero, lo cual podría llevar a la bancarrota  a la de por sí maltrecha economía latinoamericana; pero El Santo sale al rescate con la ayuda de  Elsa (Rossy Mendoza), la bailarina de un cabaret propiedad de don César (Guillermo Gálvez), un mafioso que resulta ser el culpable del embrollo internacional; sobra decir que el Enmascarado de Plata captura finalmente al criminal que se cubre el rostro con una mascada negra. Santo contra las lobas (1972), dirigida por Jaime Jiménez Pons y Rubén Galindo, es un filme de horror, en el que El Santo, con  la ayuda de Eric (Rodolfo de Anda) y El Gitano (Carlos Suárez), se enfrenta a Licán (Jorge Russek), el Rey de los Hombres Lobo, quien dirige una manada de licántropos que aterrorizan al pueblo de Ciénega.

 

Cartel de la película Santo y Mantequilla Nápoles en la venganza de La Llorona (Dirección: Miguel M. Delgado). 1974.

Cartel de la película Santo y Mantequilla Nápoles en la venganza de La Llorona (Dirección: Miguel M. Delgado). 1974.

En Santo y el águila real (1973), dirigida por Alfredo B. Crevenna, el Enmascarado de Plata ayuda a su amiga Irma Morales “La Serrana” (Irma Serrano) a esclarecer una serie de asesinatos ocurridos en su hacienda, ubicada en Cuautla, Morelos; Irma tiene de mascota a un águila real, “La Serrana”, que  defiende a El Santo de los ataques de un monstruo y un tipo ambicioso y deforme llamado Alejandro (Jorge Patiño), que desea arrebatarle la hacienda a la folklórica y cantadora Irma; el águila es sacrificada por los malos, pero éstos finalmente reciben su merecido, gracias a la intervención de El Enmascarado de Plata. Santo en el misterio de la perla negra (1974), dirigida por Fernando Orozco, es un película ambientada en los paradisiacos escenarios de Cartagena, Colombia, donde el Enmascarado de Plata le sigue la pista a unos valiosos diamantes, en medio de combates contra luchadores, las asechanzas del truhan Andrés (Frank Braña), y los trucos de un par de femme fatales, Wu Li (María Eugenia San Martín) y la pareja de Andrés (Mara Cruz), quienes finalmente terminan en la sombra (cárcel). Santo y Mantequilla Nápoles en la venganza de La Llorona (1974), dirigida por Miguel M. Delgado, es una estrambótica película que reúne al máximo exponente de la lucha libre mexicana, El Santo, y al Campeón Mundial de Peso Welter en 1969, el boxeador de origen cubano José Ángel “Mantequilla” Nápoles; ambos se enfrentan a La Llorona, el personaje de leyenda más famoso en Hispanoamérica, que custodia cien mil doblones de oro, mismos que el Enmascarado de Plata saca de la tumba de la mujer espectral para destinarlos a “obras de beneficencia en pro de los niños desvalidos” y terminar con ello la maldición que condena a La Llorona a vagar clamando por sus hijos muertos, con quienes  la mujer se reúne en el más allá, luego de que su cuerpo queda reducido a un montón de polvo en el más acá. La noche de San Juan: Santo en Oro Negro (1975), dirigida por Federico Curiel “Pichirilo”, es una película ambientada en Puerto Rico, donde el Enmascarado de Plata debe detener a un científico loco que ha creado un robot, con el propósito de apoderarse de la herencia de una huérfana, que el científico malvado administra; al final, El Santo salva el día y la herencia, dándole su merecido tanto al inventor desquiciado como a su robot.

 

Cartel de la película Santo contra el asesino de la televisión (Dirección: Rafael Pérez Grovas). 1981.

Cartel de la película Santo contra el asesino de la televisión (Dirección: Rafael Pérez Grovas). 1981.

Santo en la frontera del terror (1979), dirigida por Rafael Pérez Grovas, un drama luchístico sobre unos braceros que cruzan el río Bravo y llegan al rancho del estadounidense Mister Richards, que más bien parece un campo de concentración nazi, con todo y émulo del doctor Mengele, un tal doctor Sombra (Jean Safont), quien realiza extracciones de ojos para venderlos; de manera predecible, El Santo les da su merecido al gringo explotador y al científico loco-traficante de órganos; además, le queda tiempo financiar la operación de la cieguita Florecita (Sarita Gómez) y soportar las canciones interpretadas por Carmen del Valle y Gerardo Reyes, así como lo malos chistes de Carlos Suárez. En Santo contra el asesino de la televisión (1981), también dirigida por Rafael Pérez Grovas, los televidentes ven asombrados cómo Magnus (Carlos Agosti), un villano de máscara negra, interrumpe la transmisión de un programa, en el que canta Gerardo Reyes, y declara que ha secuestrado a la exitosa cantante María Laval (Irina Areu); para evitar que secuestren a otra cantante, Brenda Durán (Rosalía (Montero), Santo se lleva a su casa a la artista; Magnus anuncia la muerte de El Santo en su próxima intervención televisiva, para lo cual contrata al luchador rudo El Asesino (Coloso Colosetti), pero el Enmascarado de Plata gana la lucha y Magnus falla en su intento de asesinarlo con una ametralladora a control remoto; El Santo y Reyes irrumpen en la guarida de Magnus, quien es eliminado por un explosión, dando fin a esta película llena de hartas canciones ranchera. Santo en la furia de los karatekas (1981) y El puño de la muerte (1981), ambas dirigidas por Alfredo B. Crevenna, es un díptico cinematográfico en el que dos brujas, una buena vestida de blanco y la otra mala vestida de negro, interpretadas por la voluptuosa Grace Renat, encuentran en la selva a una niña, que según un oráculo es una diosa del amor que debe regresar con los suyos; la bruja buen la adopta, y tiempo después la ahora joven va a casarse con un príncipe, pero la bruja mala trata de impedir el enlace matrimonial porque planea casar a la muchacha con “El Príncipe de la Oscuridad”, interpretado por el luchador enmascarado Tinieblas; El Santo, que fue invitado a la boda, sale al recate de la princesa, y de paso recupera la enigmática “Estrella del gran poder”, que había sido robada, en el lejano oriente, por la bruja mala. Así termina la carrera cinematográfica de El Santo. Hay otro largometraje Tres Hombres Poderosos (3 Dev Adam), de 1973, dirigido por T. Fikret Ucak, que no se cuenta en la filmografía de El Enmascarado de Plata, pues es una película “pirata” de origen turco, en la que El Santo (Yavuz Selekman) y el Capitán América (Aytekin Akkaya) ayudan a la policía de Estambul a combatir al villano Hombre Araña (Deniz Erkanat); sobra decir que los productores no contaban con los derechos de Marvel Comics para filmar a estos superhéroes).

 

MUERTE Y LEYENDA DE EL SANTO

 

El Santo se desenmascara en el programa "Contrapunto". La imagen es retransmitida en el noticiero "24 Horas", de Jacobo Zabludovsky.

El Santo se desenmascara en el programa “Contrapunto”. La imagen es retransmitida en el noticiero “24 Horas”, de Jacobo Zabludovsky.

En agosto de 1982, durante la transmisión del programa matutino de la televisión mexicana “Hoy Mismo”,  conducido por el periodista Guillermo Ochoa, El Santo promocionaba las tres funciones de lucha libre, con motivo de su despedida del pancracio. El Santo aseguró que jamás dejaría de usar su máscara; y, para demostrar que no estaba tan viejo ni con el rostro marcado por cicatrices, se despojó de la máscara por escasos segundos. Por respeto al luchador, el conductor del programa Guillermo Ochoa, no mostró la imagen congelada del rostro de Rodolfo Guzmán. Al año siguiente, en el show de televisión nocturno “En Vivo”, el conductor Ricardo Rocha entrevistaba al Santo y al Hijo del Santo,  a quien presentaba como su sucesor en los encordados, cuando repentinamente El Santo volvió a mostrar, por unos segundos, su rostro ante las cámaras, para exhibir que se había retirado de la lucha libre en buenas facultades físicas. El 28 de enero del año 1984, el periodista Jacobo Zabludovsky conducía su programa “Contrapunto”, el cual consistía en una mesa redonda titulada “La Lucha Libre, ¿Circo, Maroma, Teatro o Deporte?”, en la que los panelistas (El Santo, Blue Demon, Wolf Ruvinskis, Eduardo Moreno Laparade, Efraín Cadena Vega y “El Mocho” Cota) debatían a favor y en contra de la lucha libre; luego de regresar del segmento de los anuncios comerciales, la producción del programa transmitió una escena de una película, en la que  El Santo vence a su rival de máscara negra, con un lance Mortal al frente, en una lucha celebrada en una arena que luce abarrotada; la cámara hace la toma a las tribunas, donde un hombre le pregunta a la seductora mujer que tiene al lado: “¿Qué te parece nuestro campeón?”; a lo cual la mujer contesta: “Daría cualquier cosa por ver el rostro que cubre esa máscara; debe ser muy atractivo”; y el hombre afirma categórico: “Te prometo que lo verás”. Posteriormente, la producción regresó al programa, y  en ese instante la cámara de televisión tomó, en un Close-Up, a El Santo, quien levantó su máscara y mostró por algunos segundos parte de su rostro, mientras, en Voz en Off, Wolf Ruvinskis comentaba “Este hombre… Ah, ¡cierra los ojos!, mira qué bien, y la verdad tiene cara de profesor, le faltan los anteojos… usa sus anteojos… además todos en el barrio te conocen; el otro día pregunté, ¿y  El Santo? Ah, El Santo está allá, ¿y  El Santo? Ah, está ahí, todos sabían quién era El Santo, dónde vivía, quién es; pero el público necesita ese misterio”. A diferencia de las ocasiones anteriores en que El Santo había revelado su rostro en la televisión, el licenciado Jacobo Zabludovsky mostró parte del rostro de El Santo congelado en su telenoticiario nocturno 24 Horas, con el anuncio “¡El Santo se quitó la máscara y hoy daremos a conocer su rostro!”, lo cual, a decir del Hijo del Santo, molestó mucho a Rodolfo Guzmán.

 

 

Lápida de la tumba de Rodolfo Guzmán Huerta "El Santo", en el panteón Mausoleos del Ángel, en la Delegación Coyoacán, de la Ciudad de México.

Lápida de la tumba de Rodolfo Guzmán Huerta “El Santo”, en el panteón Mausoleos del Ángel, en la Delegación Coyoacán, de la Ciudad de México.

Tras su retiro tanto de la lucha libre profesional como de los sets cinematográficos, El Santo siguió dando presentaciones personales, luchas de exhibición y entrevistas. El 5 de febrero de 1984, luego de una actuación, en la que simulaba una lucha, en el Teatro Blanquita, murió Rodolfo Guzmán Huerta de un infarto cardiaco. Más de diez mil fanáticos fueron a darle el último adiós a El Santo, quien lucía en el féretro su máscara plateada; los luchadores enmascarados Blue Demon y Black Shadow cargaron el ataúd. Finalmente, el cuerpo fue sepultado en el panteón Mausoleos del Ángel, en la Delegación Coyoacán, de la Ciudad de México. El hombre detrás de la máscara falleció, pero la leyenda de El Santo, el Enmascarado de Plata, el ídolo de la lucha libre, permanece viva en los corazones de sus fieles seguidores, quienes, como el profesor Orloff, todavía creen que “en esta época, en que la maldad de los hombres busca su propia destrucción, él estará siempre al servicio del bien y la justicia”.

 

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